Luto en El Salvador por la muerte de Pedro, el sargento que jugaba fútbol y hacía sonreír a los niños

El sargento Galeas era bueno para entrenar al fútbol, para hacer reír y sobre todo era un buen jefe, un buen policía. Lo aseguran en todo la zona del Zamorano, en el Bajo Lempa, Jiquilisco, donde ayer la noticia de su asesinato era lo más lamentado en las escuelas y el puesto policial.

Pedro Alberto Galeas Crespo fue asesinado el domingo en una cancha del barrio Concepción en San Miguel. Le gustaba mucho el fútbol. A pocos metros estaba su esposa e hijos, quienes estaban vendiendo algunas golosinas para tener ingresos extras. Algunos testigos dicen que el policía logró pedir ayuda desde su celular.

Ayer su escritorio en el puesto policial en El Zamorano seguía vacío. Era el jefe del lugar desde hace cuatro años y gracias a su trabajo, logró reducir la criminalidad que se vivió en la zona años atrás. El Zamorano fue hace varios años un lugar atestado de mareros de la MS que se dedicaron a matar jóvenes y a golpear el turismo del lugar.

El sargento Galeas era ordenado y serio para trabajar. En sus dos memorias electrónicas que siempre portaba tenía todos los planes y control de sus agentes. También era de mucho valor, lideraba operativos en zonas áridas y manglares donde había que caminar por varias horas en busca de los campamentos clandestinos que tenían los mareros.

Sus compañeros en el puesto policial comentaban ayer sus últimos momentos que estuvo con ellos el viernes pasado. Dejó algunas indicaciones y se despidió de ellos.

El jefe policial trabajó mucho en el área de prevención de la violencia en las comunidades, escuelas e institutos a través del proyecto de la Liga Atlética Policial (LAP), un programa de fútbol regional de Jiquilisco apoyado por la Embajada de Estados Unidos.

Por eso en el Instituto Nacional Nueva Esperanza del Bajo Lempa los alumnos sintieron su muerte. En la dirección del Instituto guardan los trofeos como un bonito recuerdo en su nombre. Este miércoles habrá fútbol en el centro de estudios y se hará un homenaje al hombre que regaló tres campeonatos regionales.

Algunos maestros y alumnos recuerdan que el miércoles pasado se presentó y se despidió de ellos. Dijo que “había terminado su trabajo y nombró a su sucesor”. Su último partido como entrenador lo perdió 2 a 1 con el Instituto Nacional de San Francisco Javier.

El sargento Galeas recorrió todos los salones de más de seis escuelas del Bajo Lempa. Su mensaje era el mismo: alejar a los jóvenes de la violencia. “Lo lograba”, narran sus compañeros policías.

En muchas ocasiones se vestía como payaso, se identificaba como “Chespirito”, otros le conocían como “Pechuguín”. Era algo que le gustaba mucho, por eso asistió a una capacitación en la Academia de la Policía.

Vía | EDH